martes, 12 de septiembre de 2017

Del comunismo al terrorismo

El 9 de Noviembre de 1991 caía el muro de Berlín, un acontecimiento mundial que marcaba el fin de la llamada guerra fría.  Mientras las gentes de bien mirábamos esperanzados como caía ese muro símbolo del conflicto entre comunismo y capitalismo.


Años antes, la URSS había empezado la Perestroika que marcaría su desaparición. Así acababa un periodo en el que tanto USA como URSS habían acumulado armamento para destruir el planeta entero varias veces (Qué yo pregunto: ¿Para qué quieres tantas bombas si sólo hay un planeta?).

Las gentes de bien nos congratulábamos al ver noticias sobre desarme y la desaparición de baterias de bombas nucleares apuntándonos. Por fin podíamos dormir tranquilos. Se acababa esa época en la que, cualquier discusión subida de tono podía desencadenar la tercera guerra mundial y el fin de la humanidad. Lo cual, viendo a Donald Trump de presidente es un alivio.

¿Todos estábamos contentos? No, un pequeño grupo de empresarios muy poderosos veía con tristeza como sus beneficios bajaban. Sin un enemigo como la URSS, la USA no tenía necesidad de invertir tanto dinero en armamento.

Las buenas relaciones con los rusos eran cada vez mejores y eso era muy perjudicial para sus intereses. Para colmo de sus males, casi una década después, el gobierno de USA se plantea desmantelar la CIA. Esa organización que tantos beneficios les ha dado organizando golpes de estado y financiando dictaduras y guerras en todo el mundo ¡Eso era el fin! Tenían que hacer algo, no podían quedarse de brazos cruzados mientras su negocio se iba al garete. Por fin encontraron la solución.

El 11 de Septiembre de 2011, un grupo terrorista montado por la CIA, Al Qaeda con un ex-agente de la CIA al mando, hacía un ataque terrorista en pleno New York. Hundiendo las torres gemelas, símbolo del capitalismo y provocando miles de muertos.

Mientras las gentes de bien mirábamos consternados como se hundían los edificios, unos grandes empresarios descorchaban el champán. Se habían acabado las vacas flacas, ya tenían un nuevo enemigo: El terrorismo.

Pronto el senado daría presupuesto ilimitado a la CIA y se realizaría una invasión en Afganistan para localizar los refugios que Al Qaeda tenía por ahí escondidos. Refugios que la propia CIA ayudó a montar cuando Afganistan estaba en guerra con la URSS.

A la guerra de Afganistan, seguiría Irak, Libano, Siria, etc. Porque los fabricantes de armas no son los únicos que mandan en USA. Las empresas petroleras y los judíos también tienen "lobbys" potentes para influir en la política de la USA hacia sus intereses.




No hay comentarios:

Publicar un comentario